Sigue dando vueltas en los blogs la idea del Coworking, sobre la que escribí hace un tiempo a partir de un post de Denken Über
Leyendo boingboing, llegué a un artículo de BusinessWeek (Where the Coffee Shop Meets the Cubicle) donde se habla un poco del fenómeno.
Sigo convencido de que el Coworking es una buena idea para los que tratamos de laburar de manera independiente. Un ambiente común, compartido con otros freelancers puede ser bueno para evitar las dos grandes desventajas de esta manera de trabajar: el aislamiento y la falta de separación vida/trabajo.
Por otro lado, me pregunto si un espacio así funcionaría bien en Argentina. La cultura del ‘coffee-shop’, me dicen, es muy anglosajona. Salvo en algún Aroma Café, en Buenos Aires no se ven programadores o escritores encorvados sobre en una laptop en lugares públicos. También dudo de que el freelancing sea una manera de trabajar muy difundida acá.
Es interesante ver como el coworking en cafés funciona bien en lugares tipo Aroma, donde hay mozos por mesa -y donde uno se ocupa de comprar todo en el mostrador y llevarlo a la mesa. En lugares más tradicionales, donde el mozo depende mucho de la propina, que alguien se quede muchas horas es absolutamente indeseable, y los mozos se quejan bastante de eso. Solución: si van a quedarse muchas horas, mejor un sitio donde uno pueda hacer autoservicio :P.
Y en cuanto al tema de freelance, en realidad creo que está bastante extendido, pero no son tantos los que pueden, con sus ingresos, comprar la notebook y pagar el café al precio de Aroma u otros lugares. Lo que falta en Argentina, en todo caso, es una cultura más extendida del freelance bien pago…
Habria que evaluar cuanto esta dispuesto a pagar por acceder a un servicio asi y hasta que punto no es conveniente alquilar una oficina y quizas, compartirla.